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La derecha religiosa y las estrategias LGBT en contextos musulmanes

Lunes 29 de enero de 2018, por siawi3

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Amenazas y supervivencia:
La derecha religiosa y las estrategias LGBT en contextos musulmanes

Anissa Hélie

Opinión

31/05/2006

A fines del siglo XIX, en Europa se referían a las relaciones entre personas del mismo sexo como la "enfermedad persa" o el "vicio egipcio". En lo que constituye una inversión interesante, muchas voces conservadoras que se mueven en contextos musulmanes hoy en día, atribuyen la homosexualidad a la "depravación occidental", y piden que se la castigue. Este viraje en el discurso homofóbico demuestra que la construcción de la "diferencia sexual" puede variar de forma significativa, determinada como lo está por consideraciones de orden histórico y político.

Antes, le hacía eco a los defensores del colonialismo, que buscaban la justificación de la expansión imperialista en las perversiones de los "nativos". Ahora, sirve a los intereses de la derecha religiosa musulmana que (de manera selectiva) condena la globalización como origen de los males sociales para silenciar mejor a la oposición alternativa. La presión sostenida por parte de activistas feministas y lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersex (LGBTI) ha tenido éxito en cuanto a colocar el tema de la "diversidad sexual" en primer plano. Pero aún así, el pasado reciente está marcado tanto por logros históricos como por tendencias preocupantes. Este artículo reflexiona en torno a lo sucedido en la última década ‹ desde comienzos de los años 90 en adelante ‹ y recuerda algunos de los triunfos logrados en el plano mundial.

También estudia cómo el fortalecimiento de la derecha religiosa está amenazando a esos logros en la actualidad. Si bien el objeto específico de atención son los contextos musulmanes, es necesario pensar los esfuerzos de los fundamentalistas musulmanes en conjunto con los de sus compañeros de cama "no tan improbables", como el Vaticano y la derecha cristiana. La larga y sinuosa ruta hacia la emancipación Una de las principales tendencias mundiales que emergen de la situación actual es en verdad positiva: la diversidad ya no es invisible. Quienes redactan las leyes han comenzado a proteger los derechos de las minorías sexuales ‹ al menos en el papel. En estos últimos años, Sudáfrica y Ecuador se convirtieron en los primeros países que ampliaron el espacio de las categorías protegidas contra la discriminación para incluir en él a la orientación sexual, e incorporaron disposiciones con ese efecto en sus Constituciones (New Internationalist, 2001).

Por más ambivalencia que se pueda sentir frente a la inclusión de personal lésbico, gay, bisexual y transgénero (LGBT) en las fuerzas armadas o en torno a la lucha por los "casamientos gays", el hecho de que muchos países ahora reconozcan las uniones civiles de las parejas formadas por personas del mismo sexo es un indicador de igualdad. Aunque esos países son en su abrumadora mayoría occidentales, activistas en Vietnam y en México están luchando por cambios similares (1). También las autoridades médicas tuvieron que ceder lo suyo: en 1992, la homosexualidad dejó de figurar en la lista de enfermedades compilada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, la transexualidad sigue estando estigmatizada mediante el diagnóstico de "trastorno de la identidad de género" que aún se considera una enfermedad mental. Las y los activistas también tuvieron éxito en sus esfuerzos por ampliar la agenda de los derechos humanos de modo que esta comenzara a ocuparse también de las diversas violaciones a que se enfrentan las personas LGBTI.

Las organizaciones tradicionales de derechos humanos tomaron nota: desde 1991, el mandato de Amnistía Internacional incluye la protección a las personas perseguidas por su orientación sexual. Aunque sólo fue creado hace unos pocos años, el Programa LGBTI de Human Rights Watch exhibe un gran dinamismo. Los temas de derechos sexuales y autonomía sexual han atraído la atención de instituciones como las Naciones Unidas (ONU), especialmente desde las conferencias mundiales internacionales de la década de 1990 (2). En una iniciativa sin precedentes, en 2001, seis expertas/os independientes y relatoras/es especiales de la ONU dieron a conocer una declaración conjunta en la que exhortaban a las/os activistas LGBT a ayudarlas/os a documentar las violaciones que se estaban cometiendo contra sus colectivos. Estos desarrollos internacionales no habrían sido posibles sin la dedicación de numerosas defensoras y defensores, y sin el trabajo de organización feminista y LGBTI que ha tenido lugar en estas últimas décadas, en el plano local, nacional y regional.

Pero si bien los derechos legales LGBTI lentamente han ido ganando más aceptación por parte de la sociedad, la discriminación y la persecución no han desaparecido, sino más bien todo lo contrario. Aunque la visibilidad de las personas LGBTI va en aumento en muchas partes del mundo, los discursos del extremismo religioso también van cobrando cada vez más fuerza. La influencia creciente de la derecha religiosa constituye otra de las principales tendencias que pueden observarse en el escenario mundial.

¿Vencid@s por la reacción?

La homofobia continúa estando avalada por los Estados en demasiados países (Hélie, 2004) y las voces (y actos) de los extremistas "fundamentalistas" juegan un rol decisivo en el mantenimiento del status quo. A nivel local, también contribuyen a darle legitimidad a quienes cometen violaciones a los derechos humanos de las personas LGBTI, tanto actores estatales como privados. A nivel nacional e internacional, la derecha religiosa influye sobre las agendas políticas y las determina. La manipulación de nociones de identidad cultural firmemente arraigadas es una estrategia eficaz. La derecha religiosa (ya sea hindú, musulmana, cristiana, judía, budista, etcétera) quiere hacernos creer que promueve un retorno a los "valores tradicionales", a los "fundamentos" de la fe.

Por el contrario, lo que promueven los líderes de los movimientos político-religiosos son interpretaciones altamente selectivas de la religión y de la identidad, con el fin de lograr el poder político o de conservarlo. Las "tradiciones" invocadas aluden a un pasado "puro" y a-histórico, privado de todo rastro de diversidad, del cual se han borrado las diversidades en cuanto a grupos étnicos, creencias religiosas, orientaciones sexuales, costumbres o clases. Los "valores" míticos que promueven son, en realidad, el nacionalismo, la xenofobia, el sexismo y la homofobia. Por lo tanto, no resulta sorprendente que las mujeres, las minorías y las personas LGBTI sean quienes resulten más vulnerables (a los efectos) de las políticas fundamentalistas de derecha.

Lo acontecido en enero de 2006, cuando a dos grupos LGBT se les negó el estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC), constituye un ejemplo llamativo de alianza entre las derechas religiosas cristianas y las musulmanas(3). ¿En qué otra situación Irán y los EEEUU se encuentran del mismo lado de la mesa? Pero la postura anti-gay es una batalla que cada una de esas fuerzas libra también en su propio terreno.

Por ejemplo, el Papa Benedicto XVI condenó recientemente los matrimonios gay como "un grave error". En noviembre de 2005, también dio su aprobación a una regla que impedía a los homosexuales acceder al sacerdocio y que resultó en una caza de brujas al interior de los seminarios (4). En Nigeria, la invocación a los "valores autóctonos" permite hablar de las diferencias sexuales de maneras que el Papa seguramente aprobaría. En enero de 2006, el gobierno estaba discutiendo un proyecto de ley que tornaría ilegales las relaciones y matrimonios entre personas del mismo sexo. El ministro de Justicia, Bayo Ojo, puso énfasis en el hecho de que quienes violaran dicha ley se enfrentarían a la cárcel y justificó la medida diciendo: "Es algo que no tiene nada que ver con África, y los libros sagrados lo prohíben" (5). Las y los activistas en Nigeria alertan acerca de que el trabajo de defensa y gestión (de sus derechos) se ha convertido, de hecho, en un delito pasible de castigo y que el proyecto invita "a las violaciones masivas de derechos humanos contra las personas sospechosas de ser gays o de estar trabajando por los derechos de las personas gays".

Un artículo escrito a propósito de la prohibición de los Monólogos de la Vagina en Uganda, el año pasado, confronta a los fanáticos religiosos con argumentos elocuentes que también podrían aplicarse a Nigeria: "¿Cómo se puede hablar de "valores culturales y morales africanos" en un continente que tiene decenas de miles de grupos étnicos y lingüísticos diferentes? ¿Cómo puede "no ser propio de africanas" hacer una referencia casual a la vagina cuando las mujeres Karimojong y Dinka caminan desnudas con toda libertad y se sientan en cuclillas delante de sus hijas e hijos, mostrando sus vaginas? ¿Cómo puede no ser africana la homosexualidad cuando esta fue una práctica no sólo tolerada sino activamente alentada entre los varones jóvenes de la nación Bahima en Ankole?" (Mwendo, 2005).

La lucha contra maricas y feministas

En los contextos musulmanes ‹ lo mismo que en otros ‹los líderes conservadores utilizan la (homo)sexualidad con distintos fines. Por ejemplo, puede resultar muy eficaz para distraer la atención del público de temas nacionales importantísimos: el juicio a que recientemente fueran sometidos 52 hombres acusados de prácticas homosexuales en Egipto contribuyó a mantener a la gente concentrada en otro tema que no fuera la recesión económica permanente. También es útil para librarse de los opositores: el ex-Primer Ministro de Malasia, Mahatir Mohamed, envió a la cárcel a su rival político Anwar Ibrahim, acusándolo de sodomía. Por último, ayuda a desacreditar a cualquier voz disidente: en 1998 los medios de comunicación controlados por el gobierno de Túnez cuestionaron a seis lideresas feministas por su estado civil. Las mismas mujeres (integrantes de la Asociación Tunecina de Mujeres Democráticas, ATFD por sus siglas en francés) fueron más tarde acusadas de "menoscabar al islam así como a los valores culturales y sociales" (Rothschild, 2005, pp.27-28).
En mayo de 1999, el ministro de Bienestar Social en Panyab utilizó argumentos similares para desacreditar a Shirkat Gah, un colectivo de mujeres paquistaníes, acusándolas de "promover la cultura del adulterio" y de ser "responsables por la degeneración social". Como lo demuestran los ejemplos de Túnez y Pakistán, los líderes extremistas político-religiosos recurren a retóricas similares para movilizar contra quienes defienden los derechos de las mujeres y las personas LGBTI. El primer argumento es que la homosexualidad (o el feminismo) simplemente no existen en los países musulmanes. En marzo de 1997, a una profesora universitaria la despidieron por haber mencionado ‹ en una conversación privada con una alumna ‹ su convicción de que existían lesbianas en Kuwait. La rectora de la Universidad de Kuwait, que la despidió, insistió en que "La nuestra es una sociedad musulmana y la homosexualidad es contraria al islam" (AHAB, 1996-1997). Luego viene el argumento de que las demandas de las mujeres (o de las personas LGBTI) por la igualdad son producto de una ideología foránea, y que deben ser rechazadas por ese motivo.

A las/os activistas LGBTI y a las feministas se las/os acusa sistemáticamente de ser agentes de un poder foráneo corrupto y por ello se las/os califica de amenaza para el orden social y la pureza cultural, y de traidoras/es a la nación, la comunidad o la fe. (Este es un argumento que se utiliza mucho más allá de los contextos con predominio musulmán, desde la India hasta China o Serbia). Por último, se pone en claro que la sexualidad y los derechos de las mujeres no pueden, jamás, ser prioridades. Son temas que no tienen lugar en la agenda (en ninguna agenda), ¿no son, en última instancia, apenas un lujo de las elites, ya sean extranjeras o nacionales? En la Conferencia de Beijing (1995), los intentos por introducir referencias a la orientación sexual en el documento final se vieron obstaculizados por muchos estados musulmanes (así como por sus aliados católicos), entre ellos Sudán, cuya delegada afirmó: "Es algo antinatural. La mayoría de las mujeres en el mundo están esperando que nos ocupemos de la pobreza y de las enfermedades. Nos oponemos a la presencia de este término. Lo nuestro es una negativa, no una reserva". Lo cierto es que las mujeres ocupan un lugar especialmente vulnerable ante el auge de los fundamentalismos, de los que son blanco principal. Como lo explica Radhika Coomaraswany, ex-Relatora Especial de la ONU sobre Violencia Contra las Mujeres: "Las comunidades vigilan la conducta de las mujeres. Cuando se percibe que una mujer actúa de una forma que resulta sexualmente inadecuada según los estándares de su comunidad, se la castiga". En los contextos musulmanes, esto se aplica de modo particular a las lesbianas y las personas trans, que a menudo corren riesgo de ser perseguidas/os por actores no estatales, entre ellos los grupos extremistas político-religiosos y sus propios familiares.

Un testimonio de Jordania ilustra esta realidad: "Existen prejuicios muy fuertes en la sociedad jordana, que son más fuertes que ninguna prohibición legal. Las lesbianas tienen miedo de hacerse visibles ... La piedra fundamental del apoyo social en Jordania es la unidad familiar, pero en el caso de una lesbiana que está dispuesta a ser honesta acerca de su sexualidad, es muy probable que sea su propia familia la que viole sus derechos" (Assfar, 2000, pp. 283-284). La activista trans turca Demir Demet también puede dar testimonio de los repetidos ataques de que es objeto por parte de las fuerzas policiales. Activismo, disidencia y resistencia en casa A pesar de esas repercusiones, la gente lucha ­ aun en las circunstancias de mayor opresión. Como las estrategias se adaptan a los distintos ambientes, resulta necesario distinguir, por lo menos, entre las que han creado en los países musulmanes y en Occidente (siendo esta, por supuesto, una enorme simplificación). Las personas LGBTI que están situadas en contextos de predominio musulmán han comenzado a organizarse en fecha relativamente reciente (aunque hubo pioneras y pioneros que comenzaron a hacerlo a principios de la década de 1990). Hablar en público sobre estos temas lleva un poco más de tiempo, especialmente en el caso de quienes viven en sociedades represoras desde el punto de vista social y político. A veces, lo que desencadena la resistencia es la discriminación desembozada. Sin embargo, la estrategia de reivindicar espacios públicos exige no sólo una evaluación avezada de los riesgos sino también una valentía que se va fortaleciendo en el largo plazo.

Por ejemplo: Lambda Estambul fue creada en 1993 pero organizó su primera Marcha del Orgullo en la capital de Turquía recién una década después, y aun entonces sólo se atrevieron a marchar 50 pioneras y pioneros. La visibilidad suele tener un costo elevado, que va desde la humillación y las acusaciones de traición a hechos concretos de violencia, exámenes forzados para detectar el VIH, violaciones e incluso asesinatos. El activismo lésbico representa un desafío aún mayor, pero hay algunas que ya están abriendo camino, como Aswat, el grupo recientemente creado en Palestina (que ahora corre mucho más riesgo, con la victoria de Hamas en las últimas elecciones). En países donde ser conocida/o como "no heterosexual" es peligroso, la gente se está encontrando con otras personas LGBTI a través de Internet. Si bien suele ser una herramienta de las privilegiadas y los privilegiados, no por ello deja de ofrecer un canal para el intercambio y la solidaridad. A pesar de los riesgos, ahora los grupos de apoyo están floreciendo por todas partes, aunque algunos todavía no pueden funcionar abiertamente. En los últimos años, las personas LGBTI musulmanas se están agrupando en lugares tan diversos como Marruecos, Indonesia, Turquía, Malasia, Jordania, Líbano, Jerusalén, Sudáfrica, Nigeria, Palestina, Dubái o Arabia Saudí, así como en países con grandes comunidades musulmanas autóctonas, como India. Romper el aislamiento es su principal prioridad. Ese no es un logro menor, cuando la mayoría de quienes asisten por primera vez a una reunión de LGBTI musulmanas/es comparten el asombro de poder conocer a personas "como yo": "Siempre pensé que era la única (el único) que era así".

Es interesante señalar que los regímenes más represivos no son necesariamente los peores en lo que concierne a la expresión de la identidad de género. En Jordania y en Irán, parece que las personas transexuales están logrando convertir la estricta división binaria de géneros vigente en sus sociedades en una ventaja (6): algunas/os están obteniendo apoyo inclusive financiero de clérigos fundamentalistas para operaciones de cambio de sexo (Mc Dowall, 2004).

Activismo, disidencia y resistencia ­

Sobreviviendo como Otr@s Puede ser que a las personas LGBTI que están en Occidente les resulte más fácil organizarse abiertamente, pero también se enfrentan a algunas dificultades específicas. La aceptación por parte de las comunidades musulmanas por lo general constituye un desafío, sobre todo porque las personas mayores en las comunidades migrantes a veces se aferran a valores de la época en que salieron de sus países de origen, aunque sus sociedades hayan cambiado en el transcurso del tiempo. Es posible afirmar casi con certeza que la mayoría de los líderes comunitarios (que siempre son hombres y a menudo son conservadores) alientan esta tendencia, porque descubren que contribuye a que su autoridad no sea cuestionada. Además, el problema muy real que presenta la identidad compleja en contextos que, con demasiada frecuencia, están marcados por el racismo, no favorece el examen crítico de la propia comunidad. El racismo, la estigmatización y el aislamiento pueden hacer que algunos jóvenes privados de derechos se conviertan en presa fácil de la hermandad fundamentalista local. La aceptación por parte de los grupos LGBTI no-musulmanes tampoco es algo que se pueda dar por sentado, aun para quienes son profundamente seculares y sólo se definen como musulmanas/es desde el punto de vista cultural.

Lo más frecuente es encontrarse con una mezcla de orientalismo ingenuo, paternalismo y estereotipos acerca del islam, por lo que son muchas y muchos quienes ponen énfasis en que "Salir del armario como gay en la comunidad musulmana es casi tan difícil como salir del armario como musulmán/a en un grupo gay". Tal vez como producto de este desafío dual, los grupos específicamente de musulmanas y musulmanes LGBTI se están expandiendo y/o creando en Europa y en el continente americano. Estos grupos pueden ser sólo para quienes comparten la misma fe, o abiertos a "musulmanas/es LGBT, sus amigas y amigos"; pueden concentrarse en las reuniones sociales o en las campañas políticas, o proponer una mezcla de ambas actividades; pueden recibir sólo a personas de un grupo étnico/regional determinado o a quien sea que quiera asistir. Lo llamativo es que muchos de estos grupos señalan una contradicción con la que deben luchar muchas personas, pero que refleja ­por encima de todo- la mirada discriminatoria de la sociedad: "Ser tanto queer como árabe no es fácil en un mundo en el que ambos son discriminados" (AHBAB); "Gay y musulmán: ¿soy un oxímoron?" (Al fatiha) (7). Nombres como Sawasiyah ("igual" en árabe) también afirman el deseo de reconocimiento y respeto. El equipo que produjo recientemente un documental sobre la comunidad lésbico-gay formada por personas de Medio Oriente que viven en EEUU dice simplemente ‹ pero con mucha fuerza ‹ "Yo existo" (Eyebite Productions, 2002). Sintiendo la necesidad de "un cuarto propio", las mujeres también se embarcan en la creación de grupos sólo para ellas. Por ejemplo, Bint el Nas dedica su sitio en Internet a "las mujeres que se definen como LGBT y/o queer, y que étnica o culturalmente se identifican con el mundo árabe"; prometen una "subversión optimista" y procuran ofrecer "un espacio para crear algo nuevo: imágenes de mujeres árabes queer". Assal ("miel" en persa) es un grupo lésbico con sedes en EEUU (tanto en la costa Este como en la Oeste), que funciona principalmente como un grupo social y de apoyo. En el Reino Unido el Safra-Project ha crecido sin cesar desde su creación en 2001, inaugurando su sitio en Internet en 2003 y realizando investigaciones (sobre todo en términos de prestadoras/es de servicios y cómo ellas/os pueden atender mejor a las necesidades de las mujeres lesbianas, bisexuales y transgénero). También organizan reuniones y afirman su presencia en los medios.

Estrategias colectivas

Este artículo pone más énfasis en la organización activista al interior de los países y comunidades musulmanas, que en los esfuerzos más estructurados que llevan adelante las organizaciones no gubernamentales que con frecuencia tienen su sede "en el exterior" ­ lo que no significa en modo alguno desmerecer la función que ellas cumplen. Por el contrario: vincularse con esas estructuras y cultivar alianzas con determinadas personas que trabajan en ellas es una forma muy valiosa de establecer contactos. Su relativa prosperidad también contribuye a la visibilidad mundial de las personas LGBTI, dado que cuentan con la posibilidad de hace envíos masivos de fax, enviar misiones para documentar hechos sobre el terreno u organizar reuniones internacionales.

Las/os musulmanas/es queer siguen beneficiándose del apoyo de esta clase de aliadas/os. Por ejemplo, en 2000 la Comisión Internacional de los Derechos Humanos para Gays y Lesbianas (IGLHRC) organizó el simposio "Separación entre la fe y el odio: Diversidad sexual, intolerancia religiosa y estrategias para el cambio" (8). Y, en buena medida, los hombres presos en El Cairo no han sido completamente olvidados gracias al trabajo de documentación, gestión y defensa que llevó adelante Human Rights Watch. Las estrategias se diseñan o se adaptan según los contextos políticos y sociales existentes. La diversidad de estrategias refleja la misma diversidad de los contextos musulmanes: vivir en Arabia Saudí (donde es posible ser sentenciado a muerte por tener conducta homosexual) tiene consecuencias diferentes que vivir en Mobassa, Kenia, donde las relaciones entre personas del mismo sexo pueden desarrollarse sin estorbos ya que, por ejemplo, que dos mujeres compartan la vivienda resulta mucho más aceptable que en otros sitios.

A continuación, examinaremos algunas tendencias generales. La historia de ella, la de él y la de * Tal como lo hacen muchos grupos oprimidos y marginados, las/os musulmanas/es queers intentan recuperar su pasado. Identificar las "raíces" es muy importante tanto para construir una identidad colectiva como para afirmar que una/o tiene legitimidad histórica. Por eso hay personas LGBTI que se dedican a buscar una "tradición" más incluyente que la que promueven los grupos político-religiosos. Están procurando encontrar un pasado que reconozca la existencia de minorías que están silenciadas. Si bien muchos vestigios de prácticas homosexuales u homoeroticismo "autóctonos" han sido borrados de la historia dominante, todavía es posible encontrar algunos ejemplos.

En el siglo XII un erudito que estudiaba las elites de los imperios musulmanes (que en ese momento se extendían desde Siria hasta Marruecos) señaló en un Tratado Médico publicado en Bagdad: "También hay algunas mujeres que son más inteligentes que las otras. Ellas poseen muchos modos masculinos, por eso se les parecen incluso en los movimientos, en la forma de hablar y en sus voces (...) Esto hace que a ella (sic) le resulte difícil someterse a los deseos de los hombres y la (sic) lleva al amor lésbico. La mayoría de las mujeres con estas características se encuentran entre las educadas y las elegantes, las escribas, las lectoras del Corán y las académicas" (9). Para contrarrestar el mito según el cual la homosexualidad sería una ideología foránea/importada, otros grupos y personas están dedicándose a reivindicar la literatura homoerótica, como la del poeta sufí Jalaludin Rimu o la "literatura diwan" otomana. Y también hay quienes se dedicar a revisar los textos religiosos. Teólogas/os y creyentes queer o con una actitud positiva hacia lo gay, están estudiando el Qu’ran para romper el monopolio de las interpretaciones homofóbicas masculinas. La expansión de los espacios políticos y la construcción de alianzas Muchos países musulmanes están sometidos a gobiernos bastante autoritarios, contexto que de por sí tiende a limitar las posibilidades para la igualdad de las personas LGBTI. Sin embargo, cuando la sociedad civil progresista gana espacio, las/os musulmanas/es queer (que bien pueden haber tomado parte en la lucha por la democratización) aprovechan los espacios recién abiertos para expresar sus preocupaciones específicas.

Por ejemplo, en 1999 el coordinador de un grupo nacional por los derechos gays en Indonesia comentó que la caída del dictador Suharto había tenido su impacto sobre la visibilidad de la gente queer: "Ahora hay más gente que sale del armario con sus amistades o que escribe en los medios sobre temas gays y lésbicos, aunque sea con seudónimo". La colaboración con grupos afines también es una estrategia prometedora. La formación de coaliciones con otros grupos de base religiosa, o identitarios, permite un intercambio fructífero de estrategias y el apoyo mutuo. Así como los líderes político-religiosos homofóbicos y conservadores invierten en la formación de alianzas internacionales, quienes trabajan por el progreso en los derechos LGBTI también hacen lo propio. Un ejemplo de iniciativa basada en la fe ­entre muchos otros que podrían citarse ­ es la relación informal pero estable que un grupo cuáquero de apoyo a personas gays ha construido con la filial local de Al-Fatiha (ahora Imaan) en el Reino Unido (2). Otro ejemplo es la Mesa Redonda Nacional de Líderes Religiosos que, en el contexto estadounidense, representa a "líderes de más de 40 organizaciones de base religiosa incluyendo musulmanas, hindúes, católicas, judías, protestantes, mormonas, iglesias negras, y otras tradiciones religiosas y espirituales, asociadas a diversos grupos que trabajan por la justicia". En 2001, la Mesa dio a conocer una declaración conjunta en la que condenaba las terapias de "conversión" y afirmaba que "Las personas gays, lesbianas y bisexuales son parte intencional y bendita de la Creación. Las terapias destinadas a "convertir" o "corregir" la orientación de una persona son algo erróneo y deben cesar. Esas terapias niegan la santidad intrínseca de las personas GLB".

Otro ejemplo es Larzish, el primer festival cinematográfico dedicado a la "pluralidad sexual y de géneros" que se realiza en la India. En 2003 y 2004, reunió en Mumbai a cientos de personas queer de tradición hindú, sikh, musulmana, cristiana y laica. Además, también existen redes informales de activistas que colaboran entre sí en el plano internacional, sobre todo intercambiando experticia en casos de asilo. A medida que los movimientos LGBTI se van desarrollando, también es más probable que comiencen a colaborar con las instituciones. Por ejemplo en 2000, en el Reino Unido, un funcionario policial encargado de cultivar las relaciones con la comunidad recurrió a Al Fatiha para documentar incidentes de matrimonios forzados cuyas víctimas fueran lesbianas o gays. Una oportunidad como esa puede contribuir también a enfrentar otro de los desafíos importantes: garantizar la rendición de cuentas por parte de actores tanto estatales como privados, responsables por violaciones a los derechos humanos de personas LGBTI. Cómo ampliar el concepto occidental de "homosexualidad" Implícita o explícitamente, a menudo se nos pide que encajemos en alguno de los siguientes casilleros: homo, hetero o bi. Las/os activistas trans e intersex han complejizado esta ecuación incorporando la identidad de género al cuadro de la orientación sexual pero la expectativa más frecuente sigue siendo que cada persona "marque un solo casillero". Pero parece que, de manera muy conveniente, siempre nos olvidamos de las y los célibes que cuestionan muy intensamente tanto la heteronormatividad como la sexualidad obligatoria.

Además, las categorías existentes pueden tornar invisibles otras formas de entender la identidad sexual o de género, y tampoco reconocen que la expresión sexual puede tener una naturaleza fluida en el transcurso de la vida de una persona. Por ejemplo: para los musulmanes y musulmanas suajilis de Mombassa, Kenia, "en el transcurso de sus vidas, los hombres y las mujeres pasan de la homosexualidad a la heterosexualidad y viceversa. De las lesbianas y los gays se espera que muestren abiertamente su conducta. Existen reglas bien establecidas para que ellas y ellos encajen sin problemas en la vida cotidiana (de la comunidad)". Las categorías fijas también parecen demasiado estrechas para expresar en su plenitud toda la gama de sentimientos y vínculos que las personas viven. Por ejemplo: en la provincia pakistaní de Sindh, se utilizan tres palabras para referirse a una amiga; la primera significa "amiga", la segunda "amiga íntima" y la tercera denota una "relación amorosa/física". Estas categorías se pueden tomar como evidencia potencial de conducta homoerótica, pero también nos recuerdan que el concepto y la etiqueta de "gay" no necesariamente da cuenta de todas las realidades que existen. Hacer referencia a "las personas LGBTI" resulta útil desde el punto de vista político para la formación de coaliciones, el trabajo de cabildeo y con fines organizativos, porque reúne a personas bien diversas bajo un paraguas común. Pero también excluye a otras y a otros que, aunque tengan prácticas homoeróticas, no se definen como lesbianas, gays o bisexuales. Y torna bastante invisibles las estructuras de poder.

Construir un movimiento LGBTI ‹ en contextos musulmanes así como en todos los otros ‹es una tarea que no carece de escollos. La clase, la casta, los ingresos, las capacidades físicas, el estado de salud, la pertenencia generacional (jóvenes/mayores) o la étnica, y otros factores similares siguen afectando el acceso a las posiciones de liderazgo y, en concreto, al poder. Por encima de todo, cuestionar las normas asociadas a los roles e identidades de género dominantes, no necesariamente implica un cuestionamiento a las jerarquías de género. Por eso, que muchos grupos autodenominados "LGBTI" estén de hecho dominados por hombres gays (algunos de ellos, verdaderamente ciegos a los privilegios que la masculinidad, incluso cuando es alternativa, les confiere), no debería sorprendernos. La posición de las personas bisexuales, intersex, trans y ‹esta vez no vamos a olvidarlas ‹ célibes, todavía es frágil dentro de nuestros movimientos.

De nosotr*s depende Integrar a todas las personas LGBTI es una necesidad crucial. Hacerlo exige una conciencia política que sólo puede surgir del reconocimiento de la diversidad que está presente en nuestras vidas. Podemos aprender de los análisis feministas y ampliar el alcance de la frase de bell hooks según la cual "no hay ningún idioma que pueda expresar lo que significa ser castigada por su género, aun cuando una sea privilegiada por su raza y su clase" (Childers & hooks, 1990). Las estrategias colectivas son las más difíciles de implementar, pero también son las que tienen la mayor probabilidad de generar cambios. La solidaridad puede hacernos alcanzar logros sustantivos, pero sólo cuando es genuina, como la que muerde y canta entre las líneas del siguiente poema, escrito por la activista indígena Lilla Watson: "Si viniste a ayudarme, estás perdiendo tu tiempo y el mío Pero si has venido porque tu liberación es inseparable de la mía, entonces trabajemos juntas".


Anissa Hélie es historiadora por formación y activista feminista por elección. Creció en Argel, Argelia, y ha viajado y vivido en varios continentes, por amor a la política pero también por las políticas del amor. Hélie ha integrado varias organizaciones de mujeres y redes transnacionales, y es activista en temas de sexualidad, guerras y conflictos, y fundamentalismos religiosos (así como en las desafortunadas interacciones entre los tres). De vez en cuando, también trabaja como docente.


Referencias AHBAB. Archivos de noticias 1996-1997. Tomado del sitio de AHBAB en Internet, http://www.glas.org/ahbab/. AllAfrica Website. Consultado el 18 de enero de 2006, en http://www. allafrica.com/stories/20061190620.html. Assfar, A. (2000). Lesbians in Jordan: Yet we exist. In P. Ilkkaracan (Ed.), Women and sexuality in Muslim societies. Ystanbul: WWHR/New Ways. Baird, V. (2001). The No-nonsense guide to sexual diversity. Verso. Childers, M. & hooks, b. (1990). A conversation on race and class. In M. Hirsh & E. Fox Keller (Eds.), Conflicts in feminism. New York: Routledge. Eyebite Productions. (2002). I exist [Documental]. Hélie, A. (2004). Holy hatred. Reproductive Health Matters, 12(23), pp. 120-124. McDowall, A. & Khan, S. (2004). The Ayatollah and the transsexual. The Independent (UK), p. 34. Mwendo, A.M. (2005). What is un-African, when K’jongs, Dinka move naked? The Monitor (Uganda). Rothschild, C. (2005). Written out: How sexuality is used to attack women’s organizing. S. Long & S. T. Fried (Eds). International Gay and Lesbian Human Rights Commission & Center for Women’s Global Leadership. Shaheed, F., with Lee-Shaheed, A. (2005). Great ancestors­Women asserting rights in Muslim contexts. Lahore: Women Living Under Muslim Laws (WLUML) & Shirkat Gah. Vatican to check US seminaries on gay presence. (2005, September 15). NY Times. Tomado de http://www.nytimes.com/2005/09/15/national/15seminary.html? ex=1284436800&en=73c6f6c9030b19d6&ei=5088&partner=rssnyt&emc=rss.

Notas

(1) Sudáfrica apoya las uniones entre personas del mismo sexo desde diciembre de 2005. El concepto mexicano es innovador porque busca el reconocimiento legal de cualquier tipo de hogar, sin importar si el vínculo entre quienes lo comparten es sexual o no.

(2) Comenzaron con la "Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo" en Cairo (1994) y la "IV Conferencia Mundial sobre la Mujer" en Beijing (1995)

(3) En enero de 2006, las solicitudes presentadas por la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays (ILGA) y la Asociación Dinamarquesa de Gays y Lesbianas (LBL) para obtener estatus consultivo fueron rechazadas. Un comunicado de prensa de la ILGA (27 de enero) afirma que Egipto y la Organización de la Conferencia Islámica pidieron a las Naciones Unidas que rechazara las solicitudes de ambas organizaciones gays sin concederles audiencia (lo que va en contra del procedimiento habitual del Consejo Económico y Social). Los EEUU votaron junto a Irán, Pakistán y Sudán por el rechazo de las solicitudes de ILGA y LBL, sin concederles audiencia.

(4) La disposición se refiere a "cualquiera que haya realizado actividad homosexual o tenga fuertes inclinaciones homosexuales". NY Times, September 15, 2005, "Vatican to Check US Seminaries on Gay Presence."

(5) http://www.allafrica.com/stories/20061190620.html, consultada el 18 de enero de 2006. Las uniones entre personas del mismo sexo se vieron impulsadas por el reconocimiento del que gozan en Sudáfrica desde hace un cierto tiempo. En Nigeria, la pena puede ser de hasta cinco años de cárcel.

(6) Esto no implica que. la conducta homosexual resulte por ello más fácil: en Irán, se la define como delito pasible de pena de muerte. En el verano y el invierno (boreales) de 2005, tuvieron lugar varias ejecuciones públicas de adolescentes varones, supuestamente debidas a su orientación sexual

(7)Al Fatiha es la organización gay musulmana pionera en EEUU, que desde su formación se ha ido expandiendo y ahora tiene una red con filiales en muchas ciudades, y alcance internacional.

(8) A la reunión organizada por la Comisión Internacional de los Derechos Humanos para Gays y Lesbianas reunió a casi dos docenas de activistas por los derechos sexuales y líderes/eresas de fe, provenientes de diversas regiones. Quienes allí estuvimos, redactamos una declaración común que comienza así: "Nosotras/os, personas de diversas comunidades sexuales y espirituales, religiosas y laicas, nos hemos reunido aquí, provenientes de todas partes del mundo. Hacemos un llamado a la solidaridad para terminar con la intolerancia motivada y perpretrada por la religión, fundada en la orientación sexual, la identidad de género o la condición frente al VIH".
9 Haddad (a.k.a. Abu Nasr al Isra’ili). (2005). Ktab nuzhat al-ashab fi mu’asarat al-ahbab fi’ilm albah, Part 1, paragraphs 6-8). Citado en Wiebke Walther, Woman in Islam, (Monteclair, NJ, Abner Schram: 1981), 118. En F. Shaheed, Great Ancestors, Narratives Section, p.17. Lahore: Women Living Under Muslim Laws (WLUML) & Shirkat Gah. N.T.

La versión original de este artículo (en inglés) fue publicada por ISIS magazine (Women in Action) y se puede consultar en
http://www.isiswomen.org/pub/wia/wia2006-1/helie.html .

Traducción realizada por TransLingua, traducciones feministas con perspectiva multi-genérica (translingua_tfmg yahoo.com.mx), con permiso de la autora.